Petición al Parlamento Europeo por una mejor Vigilancia de las Vacunas.

Se puede firmar aquí.

1. Abolición de la vacunación obligatoria en todo el territorio europeo por constituir una violación de los derechos humanos.

2. Aplicación del Principio de Precaución a las vacunas.

3. Información completa previa que posibilite un consentimiento informado de los pacientes.

4. Establecimiento de un sistema independiente de monitorización de efectos adversos (tipo VAERS en EEUU) para controlar la seguridad de las vacunas.

Caso de Olot: cuando los mitos vacunales prejuician un diagnóstico.

El caso fue diagnosticado por el extraño doctor Stephan Schneider:

En 2011 ya advertí de que podía aparecer un brote de difteria en niños no vacunados
Los síntomas del pequeño de 6 años podían indicar “mononucleosis y amigdalitis estreptocócica, que son muy comunes“…
..
Teniendo en cuenta que en los niños que no están vacunados “hay que pensar en cosas en las que normalmente no se piensa“.

 
La tendencia a favorecer la información que confirma las propias creencias se conoce como sesgo de confirmación. Fueron las creencias del Dr. Schneider sobre las vacunas, no el cuadro clínico, lo que decidió el diagnóstico del pequeño de Olot.

Los médicos en su mayoría suscriben el mito de la efectividad de las vacunas, anteojeras a través de las cuales verán al paciente. Descartarán de antemano cualquier diagnóstico que desmienta esta creencia fundamemtal.

Así, aunque los síntomas sean idénticos, el diagnóstico de un vacunado tiende a ser más leve por el prejuicio de que “no puede ser difteria, sarampión, etc”. Con los no vacunados es justo al revés, la creencia de que “sus padres se lo han buscado” predispone al diagnóstico de enfermedades “vacunables” y a la percepción subjetiva de una mayor gravedad.

El propio Dr. Schneider califica el cuadro clínico del niño de Olot como “muy común”, es decir, no estaba grave cuando lo atendió. Entonces ¿por qué un diagnóstico de difteria? Según admite él mismo, por el mero hecho de que estaba sin vacunar.

Los prejuicios del Dr. Schneider llevaron a que el niño fuese hospitalizado – en estado leve – para recibir antitoxina de efectos secundarios horribles y que es la única responsable de su estado crítico posterior.

Como vimos en otras entradas, la bacteria es omnipresente y pesar de que el 70% de la población carece de los anticuerpos no se ha presentado ni un solo caso en 29 años. El caso de Olot es fruto de un diagnóstico sesgado, falso y de un tratamiento que causa muerte en 2 de cada 10.

Vacunar al bebé puede acarrearles penas de cárcel a los padres.

Caso reportado en El Comercio de Gijón

Cuadro clínico del bebé:

Recién nacido de 24 días presenta convulsiones, está en estado vegetativo y ciego.

Intervención médica reciente:

Según el calendario vacunal, acabaría de recibir la vacuna de la Hepatitis-B.

El padre es condenado a pena de 30 meses de cárcel por “negligencia en el cuidado de su bebé“.
Testimonios a favor del padre:

Los testigos – la madre del niño, la abuela materna, los psicólogos, los forenses y el asistente social, entre otros – coincidieron en que nunca presenciaron malos tratos de Iván hacia ninguno de dos hijos.

Testimonios contra el padre:

Tres médicos del Hospital Central de Asturias (¿donde se vacunó?) señalaron que las lesiones sólo podían deberse a un supuesto episodio de maltrato ya que respondían al síndrome del niño sacudido.

Fíjense en la lógica circular de los matasanos: “es maltrato porque solo puede ser maltrato“. Los médicos descartan de antemano cualquier otra explicación a pesar de que el diagnóstico falso es muy común. Se están cubriendo las espaldas.

La sentencia (ver aquí) es impresentable:

(los nombres son ficticios) “…en un momento de dicha mañana “Ricardo” procedió a agitar o zarandear a “Cecilio”, que contaba con 27 días, desconociéndose el motivo, probablemente ante los llantos reiterados del mismo… (especulaciones).

“… no se han objetivado lesiones cutáneas de origen traumático, que en los estudios de imagen y en la exploración oftalmológica se han objetivado lesiones cerebrales y lesiones en el fondo de ojo y que dichas lesiones “pueden” tener un origen traumático por un mecanismo de sacudida de la masa encefálica (síndrome del niño acudido), dada la ausencia de otras causas que puedan explicar las mismas (y de la vacuna qué? tantos mediquillos y nadie lo ha pensado?”

No hay traumas, las lesiones son nerviosas (cerebro y nervio óptico), y nadie, NADIE las relaciona con efectos secundarios de la vacuna.

La casuística recoge abundantes testimonios de convulsiones, letargo y ceguera asociados a la vacuna contra la Hepatitis-B:

Hepatitis B Vaccine: Helping or Hurting Public Health?

The Subcommittee on Criminal Justice, Drug Policy, and Human Resources
May 18, 1999

“… Ben had three more seizures, losing consciousness, in the next 8 days … My other student went partially blind following her first booster injection, a medical condition that was markedly exacerbated by her second booster that resulted in hospitalization … Their study of auto-immune diseases/symptoms caused by the hepatitis B vaccine include: … demyelinating disorders such as optic neuritis (blindness), Bell’s palsy, demyelinating neuropathy (multiple developmental disorders) … to mention the most common… “

Traduzco:

Vacuna de la Hepatitis B: Beneficia o perjudica la Salud Pública?

Subcomité de Justicia Criminal, Política de Medicamentos y Recursos Humanos.
18 de Mayo, 1999

“… en los 8 dias siguientes, Ben sufrió tres convulsiones más con pérdida de conciencia … Mi otro alumno se quedó parcialmente ciego después de la vacuna de recuerdo, condición que la segunda dosis exacerbó hasta al punto de requerir hospitalización … Sus estudios sobre los síntomas y enfermedades autoinmunes causadas por la vacuna de la Hepatitis-B incluyen: trastornos de desmielinización como la neuritis óptica (ceguera) , parálisis facial periférica, neuropatías de desmielinización (trastornos múltiples del desarrollo) … solo por mencionar los más comunes… “

Otro indignante ejemplo la casta médica arremete contra los padres unida como una piña y abusando de la credibilidad que les da el juez, acusando a los padres de sus propias negligencias médicas y haciéndoles pagar por ellas sin el menor atisbo de humanidad.

Que estos abusos les sirvan a otros padres de lección!

Un gobierno que ya no pudo tapar más mierda.

A pesar del mensaje mediático facilón y machacón de “las vacunas son seguras“, la gente se despierta y algún gobierno ya no consigue seguir tapando tanta mierda.

El International Business Times informa:

Brain-Damaged UK Victims of Swine Flu Vaccine to Get £60 Million Compensation

Patients who suffered brain damage as a result of taking a swine flu vaccine are to receive multi-million-pound payouts from the UK government.

The government is expected to receive a bill of approximately £60 million, with each of the 60 victims expected to receive about £1 million each.

Traducción:

Las víctimas británicas de daños cerebrales por la vacuna de la gripe porcina recibirán 60 millones de libras en compensaciones.

Los pacientes que han sufrido daños cerebrales como resultado de recibir la vacuna de la gripe porcina van a recibir pagos multimillonarias del gobierno británico.

Se espera que la factura para el gobierno ascienda a unos 60 millones, cada una de las 60 víctimas cobrará alrededor de un millón.

La vacuna no ha afectado a nadie en España porque somos especiales.

Tan riguroso es el seguimiento que hacen nuestras autoridades sanitarias del “ganado” ya vacunado.

Foto de la noticia: Frascos de Pandemrix, usada como vacuna contra la gripe porcina, prohibida ahora a los menores de 20 años … de lo cual se deduce que los afectados eran niños. Qué triste y qué superfluo.

¿Padece su niño de “ausencias” tras la vacuna de la difteria?

¿Qué son las crisis de ausencias? MedLine las define como:

alteración breve (generalmente menos de 15 segundos) de la función cerebral, debido a la actividad eléctrica anormal en el cerebro.

Las dificultades inexplicables en la escuela y los problemas de aprendizaje pueden ser el primer indicio de las ausencias típicas.

¿Qué saben los médicos sobre sus causas?

Causas (observen que no se da ninguna, y se sale por peteneras)

Las ausencias típicas ocurren con mayor frecuencia en personas menores de 20 años, generalmente en niños entre los 6 y 12 años. Pueden ocurrir con otros tipos de convulsiones (crisis epilépticas) …

¿Cuales son los síntomas?

Síntomas

La mayoría de las ausencias típicas duran sólo unos pocos segundos y con mayor frecuencia involucran episodios de mirada fija o “ausencias”…

Durante la convulsión, la persona puede:

  • Dejar de caminar y empezar de nuevo después de unos segundos.
  • Dejar de hablar en medio de una frase y comenzar de nuevo unos segundos más tarde.

La persona por lo regular no se cae durante la convulsión. Inmediatamente después de la convulsión, la persona por lo regular:

  • Está bien despierta.
  • Está pensando claramente.
  • No es consciente de la convulsión.

A pesar del “sonoro” silencio sobre las causas, hay una intervención médica que afecta a la immensa mayoría de los niños de la cual se sabe que causa dichos síntomas: la vacuna combinada para la difteria, el tétanos y la tos ferina (DTaP).

Cualquier padre que haga su trabajo debe, como mínimo, leeerse los prospectos de las vacunas que permite se inyecten a sus hijos. Pues bien, el prospecto de esta vacuna avisa de lo siguiente:

Vacuna contra DTaP – Lo que usted necesita saber

5. ¿Cuáles son los riesgos de la vacuna contra DTaP?

Problemas moderados (poco frecuentes)

Convulsiones (episodios de mirada fija o movimientos espasmódicos repentinos) (aproximadamente 1 de cada 14.000 niños)
• Llanto continuo durante 3 horas o más (hasta en 1 de cada 1.000 niños)
• Fiebre alta, más de 105 °F (aproximadamente 1 de cada 16.000 niños)
Problemas severos (muy poco frecuentes)

• Reacción alérgica grave (menos de 1 de cada un millón de dosis)
• Se han reportado otros problemas severos después de la aplicación de la vacuna contra DTaP. Estos problemas incluyen lo siguiente:
– Convulsiones a largo plazo, coma o disminución del estado de consciencia
Daño cerebral permanente

Es decir, se sabe perfectamente que del orden de 1 de cada 14.000 niños padece de ausencias como consecuencia de esta vacuna, sin embargo cuando sus padres acuden en busca de un diagnóstico los médicos no saben, no contestan.

Es triste que por miedo a contraer enfermedades se dañe el cerebro de tantos niños de forma permanente destrozándoles la vida. Niños que estaban perfectamente sanos y no expuestos a ningún peligro … salvo el que representan estas intervenciones médicas invasivas y arbitrarias que son las vacunas.

Milagros de las vacunas … en gente sin vacunar.

Los pro-vacunas profesionales (los que viven de ellas) saben muy bien que las enfermedades llamadas “vacunables” ya estaban en franco descenso antes de las vacunas. Saben que dicho descenso se debió a las mejoras persistentes en el nivel de vida (alimentación, higiene, vivienda, salubridad, etc.)

Por ello y para no parecer “talibanes”, al discutir la historia de las enfermedades infecciosas hacen una cortés mención de dichos factores para seguidamente proclamar a gritos el “milagro” de la vacunación.

Vean por ejemplo lo que nos dice el vacunador Armando Bstida Torres (enfermero de pediatría) en esta entrada de su blog:

“… a partir de los años 40 el número de casos fue disminuyendo gracias a la higiene, gracias a la salubridad de los alimentos y gracias a que la población empezaba a vacunarse contra la difteria.”

La negrita es suya.

Los efectos de la higiene y la nutrición en la salud son obvios y no entro a discutirlos.

Respecto a la vacuna, antes de atribuirle “milagros” hay que comprobar si realmente tiene efectos comparando poblaciones vacunadas con poblaciones sin vacunar en igualdad de las demás condiciones (nivel de vida, perfil racial etc.). Es el método científico “caso/control“.

Si bien hoy es imposible dicha comparación debido a la alta cobertura vacunal en todo el territorio, sí se hizo en el pasado cuando existían bolsas de población sin vacunar.

Por ejemplo, este estudio publicado en EEUU en 1952 constata lo siguiente:

Immunization of Adults Against Diptheria and Tetanus

…generally agreed the relative susceptibility of adults to diphtheria is related to the steady decrease in the incidence of the disease, a decrease which in this country has proceeded almost without interruption for the past 80 years, and which has occurred in states with no extensive immunization programs as well as in those with long established programs.

Traduzco: … en general se acepta que la susceptibilidad relativa de los adultos a la difteria está relacionada con el descenso continuo en la inicidencia de la enfermedad, un descenso que en este pais ha tenido lugar casi sin interrupción durante los últimos 80 años, y que ha ocurrido tanto en estados sin programas extensos de vacunación así como en estados con programas ya establecidos.

Es decir, tras comparar poblaciones de similar composición étnica y nivel de vida, no se ha visto diferencia alguna entre zonas con vacuna y zonas sin vacuna. La difteria descendía por igual y así lo hacía desde 1870 (80 años antes del estudio).

¿Cómo explican los pro-vacunas que la difteria desapareciese al mismo ritmo donde menos se vacunaba y donde se vacunaba más? … como un milagro de la vacunación!

La afirmación “gracias a que la población empezaba a vacunarse” es por tanto una consigna de márketing carente de fundamento. Solo nos quedan las mejoras de nutrición, higiene, salubridad y de las condiciones de vida en general.

El “consenso” en torno a las vacunas.

Un argumento usual de los pro-vacunas es apelar un supuesto consenso (léase: ausencia de voces críticas) en la comunidad científica (léase: el pediatra de la esquina) en torno a la eficacia y seguridad de las vacunas.

Lo esgrime gente que no distingue entre un médico y un científico (los propios médicos suelen verse a sí mismos como científicos), que cren que la Ciencia se decide por votación (¿hoy vamos al campo o a la playa?) antes que por el peso de la evidencia.

Mientras que los científicos sí disienten (en PUBMED está la prueba), el consenso de políticos y sanitarios se consigue de la siguiente manera que nada tiene que ver con la Ciencia:

Mediante el monopolio de investigación, congresos y “asociaciones científicas” la industria ejerce un control total sobre la información que llega a los profesionales de la medicina.

Sirva como prueba la organización recurrente, un año sí y otro también, de los únicos congresos sobre vacunas:

Jornadas de Vacunas AEP – Oviedo 2012
Jornadas de Vacunas AEP – Valencia 2013
Jornadas de Vacunas AEP – Zaragoza 2014

Al pie de todos los programas figuran los mismos patrocinadores, un año detrás de otro:

“GlaxoSmithKline, Pfizer, SanofiPasteur, AstraZeneca, Baxter, Novartis…” todos ellos fabricantes de vacunas. No hay otros patrocinadores. No se tolera otra visión que no sea la de la industria.

La organización que da nombre a los congresos (AEP) es la Asociación Española de Pediatría. Se autocalifica de “asociación científica” y tiene ¿cómo no? idénticos “mecenas”: Asociación Española de Pediatría – conflictos de intereses.
AEP_patrocinio

¿No les resultan enternecedores tanta objetividad y tanto altruismo?

No hay nada de que preocuparse, un médico me ha jurado que aunque asisten no se dejan influenciar por los fabricantes de vacunas, que no hay razón para desconfiar y que todo el sistema huele a agua de rosas.

Pregunta a los padres que llevan sus hijos al pediatra: ¿les declaran los pediatras sus conflictos de intereses? ¿confiarían en un pediatra que viaja a la Seychelles cortesía de Glaxo o Pfizer?